Desde mi ventana.
Desde mi ventana
ví una lucecita,
me asomé corriendo
y era una
estrellita.
Brillaba y
brillaba,
corría veloz,
y contenta gritaba:
¡Ha nacido Dios!
Fui detrás de ella,
Mucho, mucho rato,
Hasta que, por fin,
a Belén llegamos.
Allí en un pesebre,
casi destapado
dormía un niñito
con pelo dorado.
Su mamá cantaba,
Su papá, reía.
La mula soplaba,
y el buey, ¡Mugía!
Todo era alegría,
la noche serena,
y la caminata.
¡Mereció la pena!.
Yo tenía sueño,
me fui de su lado
y allí me quedé
muy acurrucado.